lunes, 28 de mayo de 2012

4º ESO. Comentario de texto: "Marina", de Rubén Darío


El último comentario de texto literario que me habéis entregado fue el del poema "Marina", de Rubén Darío, que ya he corregido. Después de ocho meses realizando comentarios de texto autónomos, debo decir que todavía no domináis la técnica, pero la mayoría de vosotros habéis mejorado desde octubre hasta ahora y, por lo menos, no dejáis la hoja en blanco, algo sabéis "sacar" de los textos. Os recuerdo que dentro de dos semanas tendréis que hacer un examen de comentario de texto y allí demostraréis lo que habéis aprendido sobre análisis de textos literarios (en verso o en prosa) y sobre cómo exponer vuestras ideas y conclusiones de forma coherente. De todos modos, no os desaniméis: estáis en 4º de ESO y no se aprende a comentar un texto de un día para otro. Algunos de vosotros tendréis ocasión de hacer comentarios más maduros y originales en cursos posteriores.

Por si os sirve de alguna ayuda, reproduzco aquí parcialmente el comentario de una de vuestras compañeras (Marta Bouzón), que, aunque tiene varios errores de concepto y defectos de redacción, es uno de los mejores. Añado también aportaciones de otros compañeros.

Este es el poema que debíais comentar:


Mar armonioso. 
mar maravilloso, 
tu salada fragancia, 
tus colores y músicas sonoras 
me dan la sensación divina de mi infancia 
en que suaves las horas 
venían en un paso de danza reposada 
a dejarme un ensueño o regalo de hada. 

Mar armonioso, 
mar maravilloso 
de arcadas de diamante que se rompen en vuelos 
rítmicos que denuncian algún ímpetu oculto, 
espejo de mis vagas ciudades de los cielos, 
blanco y azul tumulto 
de donde brota un canto 
inextinguible, 
mar paternal, mar santo, 
mi alma siente la influencia de tu alma invisible. 

Velas de los Colones 
y velas de los Vascos, 
hostigadas por odios de ciclones 
ante la hostilidad de los peñascos; 
o galeras de oro, 


velas purpúreas de bajeles 
que saludaron el mugir del toro 
celeste, con Europa sobre el lomo 
que salpicaba la revuelta espuma. 
Magnífico y sonoro 
se oye en las aguas como 
un tropel de tropeles, 
¡tropel de los tropeles de tritones! 
Brazos salen de la onda, suenan vagas canciones, 
brillan piedras preciosas, 
mientras en las revueltas extensiones 
Venus y el Sol hacen nacer mil rosas.



Marta Bouzón Tellado escribió:

Este poema, escrito por Rubén Darío y publicado en 1905 en la obra Cantos de vida y esperanza, pertenece al movimiento modernista de principios del siglo XX. Este movimiento se desarrolló en Latinoamérica y representó una actitud vital de los artistas contra el utilitarismo burgués. A este rechazo se se sumó el sentimiento antiimperialista, ya que en ese momento varios países luchaban por su independencia.

El poema posee características típicas del modernismo, como la reivindicación de la belleza (en este caso, identificada con el mar). También defiende lo lujoso y culto frente a lo vulgar (por ejemplo, nombrando diferentes personajes de la mitología). Otra característica modernista es el rechazo de la realidad viajando a épocas pasadas y lugares lejanos y exóticos (habla de los "Colones" y los "Vascos", refiriéndose a la época del descubrimiento de América). Darío también renovó el lenguaje literario con cultismos y palabras elegidas por su sonoridad y su capacidad de sugerir emociones ("ímpetu", "hostilidad", "tumulto"...) y buscó la musicalidad empleando diversos recursos rítmicos: el poema presenta una métrica irregular que recuerda a las olas del mar. [...]

En el poema el autor se dirige al mar (que le trae recuerdos de su infancia) ensalzándolo y alabándolo, describiéndolo como un "mar armonioso" y "maravilloso" y aludiendo también a sus peligros, como los "ciclones" y "peñascos" indicados en el texto. Alude también a diferentes personajes mitológicos, como Zeus, dios griego que gobernaba el Olimpo; Europa, amante de Zeus a la que este engañó disfrazándose de Toro y huyendo con ella por el mar a Creta ("[...]el mugir del toro/ celeste, con Europa sobre el lomo"); los tritones, criaturas marinas relacionadas con el dios griego Tritón, mensajero de las profundidades marinas; Venus, diosa romana del amor, la belleza y la fertilidad; y el Sol, el astro rey, deidad a la que daban culto los romanos.

El poema se vale del estilo descriptivo para ensalzar el mar y se puede dividir en dos partes: 
La primera comprende desde el primer verso hasta el decimoctavo y en ella se concentra la mayor parte de la descripción ("mar armonioso, mar maravilloso", "blanco y azul tumulto"...). En la segunda recoge hechos que suceden en el mar, mezclándolos con la historia y los peligros ("velas de los Colones/ y velas de los Vascos / hostigadas por odios de ciclones/ ante la hostilidad de los peñascos"). [...]

Además, Marta encuentra las siguientes figuras retóricas:

Metáforas:
        "de arcadas de diamante" = las brillantes olas del mar
        "blanco y azul tumulto" = mar
        "de donde brota un canto / inextinguible" = el sonido del   mar que nunca acabará.
     "un tropel de tropeles" / tropel de los tropeles de tritones": simboliza el atropellado movimiento de las   
                ondas del mar bravo".

Paralelismos y anáforas:
          "mar armoniosos / mar maravilloso"
          "mar paternal, mar santo"
          "velas de los Colones/ y velas de los Vascos"

Metonimias:
    Vela se refiere al barco nombrado solo una de sus partes.

Personificaciones:
            "Vuelos rítmicos que denuncian [...]
            "mar paternal, mar santo"
            "odios de ciclones"
            "hostilidad de los peñascos"
             "velas purpúreas de bajeles/ que saludaron [...]"

Sinestesias:
   "salada fragancia" (María Martínez añade la sinestesia "suaves las horas"

Encabalgamientos:
      "de arcadas de diamante que se rompen en vuelos/ rítmicos que   denuncian algún ímpetu oculto"
       "de donde brota un canto / inextinguible"
       "que saludaron el mugir del toro / celeste, [...]"

Aliteración de S generalizada en todo el poema, que recuerda el sonido de las ondas marinas. Por ejemplo:
             "Velas de los Colones /  y velas de los Vascos / hostigadas por odios de ciclones / ante la hostilidad   de los peñascos"

También hay un marcado juego de palabras en las repetidas "mar armonioso, mar maravilloso", donde las tres primeras letras de cada palabra son MAR.


A estos recursos, María Martínez Muiños añade el uso de epítetos como "músicas sonoras" o "alma invisible".

También me parece interesante que Inés Darriba ve en el poema "Marina" una alegoría del paso del tiempo y lo explica con varios ejemplos.


Os dejo aquí un vídeo del mar, que puede ayudar a sentir las mismas emociones que Rubén Darío intentó plasmar en "Marina". No es el Océano Pacífico, que probablemente inspiró al autor nicaragüense, sino el Atlántico, que me inspira a mí y espero que a vosotros. (Siento que el "maravilloso canto inextinguible" de las olas esté un poco estropeado por el ruido que el viento produce en el micrófono de la cámara):

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